Después de la presentación del álbum, vino una parte que –aunque festiva– pretendía recapitalizar parte de mis ruinosos esfuerzos tebeísticos: la subasta de originales.
Escogí y enmarqué los que podían ser más golosos, llamé a mis amigos, y pedí permiso en La Edad de Oro para hacer allí la subasta. Precio de salida: unos 20 eurillos por original. Precio definitivo… ah, haber venido, cotilla.
Pero puedo decir y digo que estuvo bien, que tuvo un lucro aceptable e incluso un poco por encima de lo previsto.
Quede constancia de que, cuando
Carlos habla, la gente escucha, sí; pero cuando hay que pasárselo bien, es el primero en disfrutar.
Mención especial merecen
Rosa Martí, Rosa Albero y
David Rodríguez, que hicieron de perfectos animadores de la subasta.
Imposible haberlo hecho mejor.
Y hubo unos excelentes pujantes.
¡Gracias a todos!


